En principio lo conocí al Padre Chachón, quien finalmente predicó ese Mallín. Tenía una campanita con la que nos llamaba para participar en cada momento; una vez, cuando no le prestábamos atención, la largó al piso y casi la rompe: todos hicimos un silencio, que se escuchaba una mosca volar nada más, ja. Recuerdo también que, en los ratos libres, el cura hacía algo de telequinesis e hipnotismo. Además ahí conocí a varios coordinadores como Alejandro Parra, Rodolfo Riveros y el Indio. La verdad que estuvo lindo el Mallín: cuando salimos, empecé a ver las cosas de otra forma, como que empecé a darle mas importancia a las relaciones con las personas, fue mas importante valorar a las personas.
Al año siguiente empecé a participar más en el Movimiento. Con el tiempo en Mallín y después de varias reuniones de grupo y de comunidades, empecé a conocer gente entre ellos a varios amigos como Gustavo Sánchez, Marcelo Lucero y Mario Videla.
En 1989 fue cuando fui por primera vez a misionar en Semana Santa, me tocó ir a Villa Mercedes, localidad situada a unos 170 kms. al norte de la Ciudad de San Juan. Me acuerdo que fuimos en un camión mas de 35 personas, todos apretados con la comida y las bicicletas que usábamos para llegar hasta lugares alejados. Recuerdo mucho las cosas que hablábamos en aquellos días, lo lindo que después que conocimos a la gente que siempre se mostraba muy bien predispuesta a recibirnos.
Viví el Mallín Estilo -203- en el año 1990 que predicó el Padre Aldo Pérez. Estuvo muy lindo, todos lloramos con Aldo: en la charla de los padres y que decir cuando recibimos las chispas. Cuando di mi testimonio en la Clausura de mi Mallín, solo tenía mi mirada puesta en mis padres; cuando terminé, bajé del escenario para abrazarlos.
Creo que hay mucho para aprender en Mallín, creo que lo más importante. Dios siempre te deja la oportunidad de que estés cerca de el y tenés que aprovecharla y con Él todo es más fácil.
Otra cosa que me gustó fue el tema de la distinción: por que realmente uno que lo vivió, puede hacer distinto su camino, hacia con Dios. Creo que de eso se trata: distinguirse de las masas y no caer en las tonteras que muchos nos invitan a hacer.
Hay que saber diferenciar las cosas: si bien ahora estoy alejado del Movimiento mallinista, sé valorar las cosas que viví en Mallín y doy siempre las gracias por todo lo que viví ahí y aprendí. Conocí a mucha gente y conservo grandes amigos de esas épocas, gente muy valiosa
y muy buenos amigos.
Federico Urnicia tiene actualmente 32 años y reside en la Ciudad de San Juan. Es Contador Público Nacional y ejerce su profesión trabajando independientemente.
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